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CON EL "CORAZÓN" DE HINCHA

Mi viaje empezó con la ilusión de volver a ver de nuevo a Millonarios en las canchas después del aquel triste episodio en el cual algunos "hinchas" invadieron nuestra casa.
La semana pasada averigüe por boletería ya que también la vendían acá en Bogotá y hasta el viernes al atardecer la pude conseguir, ¡al fin la tengo! Con una inmensa sonrisa de oreja a oreja de ir y ver de nuevo a Millonarios pero esta vez fuera de la ciudad.
Me encontré con mis amigos en el terminal del salitre a las 6:00 am para luego salir a las 6:30 am, ¡Nos vamos! yendo a la flota comenzamos nuestra previa escuchando canciones del equipo más grande que tiene Colombia y echarnos un foco mientras el camino para cortar las horas que en total fueron 9 y 30 minutos para llegar a Tuluá. La flota hizo una parada de 20 minutos en la terminal de Ibagué, desayunamos y luego emprendimos camino para llegar a ver al amor de muestras vidas.
Llegamos a Tuluá y buscamos algo que comer para llegar llenos al estadio, llenos de ilusiones y de 3 puntos que queríamos tener en los bolsillos ya que los equipos perseguidores sumaron puntos y estaríamos por fuera de la fiesta de los 8.
Tomamos un taxi para ir al 12 de octubre, el escenario para ver la batalla que tenía que ganar Millonarios ante más de 2.000 hinchas que lo acompáñanos desde todo el rincón de Colombia, nuestra boleta era de occidental y el taxi nos deja en la tribuna visitante (oriental) porque la policía cerró las áreas cercanas al estadio.
Tuvimos que caminar hasta llegar a la tribuna, hicimos la vuelta completa para llegar a la tribuna, mientras alrededor vimos miles de hinchas ilusionados y mentalizados por los 3 puntos, nuestra preocupación era si dejaban entrar maletas ya que estaban cargadas de alegría, ilusión y cansancio por las horas de viaje. Entramos ¡por fin! el estadio se estaba llenando con los hinchas presentes de los dos bandos tanto de Cortulua como la de Millonarios.

El equipo hizo un calentamiento previo y los hinchas comenzaban la fiesta en las tribunas con un "Está noche tenemos que ganar". No podría creer llegar hasta acá para ver al equipo de mis amores, hasta le dije a mi jefe: "-nos vemos el martes jefe me iré a ver a Millonarios".
El estadio estaba lleno con un 80% de hinchas de Millonarios, el restante de Tuluá. El partido empieza y a los pocos segundos ya el balón tocó la red, 1-0 perdiendo y ni nos dimos cuenta como sucedió, pese a eso, la hinchada presencia en ambas tribunas haciendo presencia con su voz de aliento: ¡Vamos Millonarios!
A los 11 minutos llega el gol de “Ayroman” del valle, y así terminó el primer tiempo, con un error de principiante de Vikonis que casi nos cuesta el segundo para el cuadro local.
Los jugadores entraban al camerino y nosotros los alentábamos. Inicio el segundo tiempo con la ilusión y necesidad de ganarlo, costará lo que costará y de un momento a otro… PENAL!!!! grito todo occidental cuando el árbitro señala el punto blanco después de un tiro libre por parte de Millonarios.
Llegó el segundo gol por obra y gracia del goleador del equipo Ayronman.  1-2 y se viene un cambio en Millonarios, Cocca saca a Ayron y manda al terreno de juego, al consentido de la afición: Manga Escobar. Cuando el partido estaba trancado en la mitad de la cancha, llegó el empate de Tuluá y los hinchas instalados en el segundo piso de occidental alentaban a su equipo mientras nosotros no perdíamos esa ilusión de llevarnos los 3 puntos.
El juego bien duro y fuerte y nosotros, esperanzados de poder ganarlo ¡Si se puede carajo! Me decía. Miré mi reloj y marcaba el minuto 80 del juego y hay un tiro libre a favor de Tuluá. Los de rojo cobran y nuestra defensa la rechaza de cabeza y comienza el contragolpe de Manga Escobar, elude a uno, dos , tres, cuatro y hasta cinco rivales, sólo lleva 5 minutos en el campo de juego, mira a quien pasarla y nosotros, a la expectativa de la jugada.
A su derecha se le filtra Maxi, se la pasa y este avanza, cabalga, todo parece en cámara lenta y saca un derechazo que vence al arquero, la red se infla y hay júbilo en las tribunas del 12 de Octubre: GOL DE MILLONARIOS!! 2-3 a nuestro favor, los últimos minutos eran eternos como que quisieran que el árbitro esperara a que Tuluá marcara el empate!
¡Acábelo juez hijueputa! Ese fue mi último grito, con esa garganta seca de tanto alentar y de gritar los goles de, mi Millonarios de mi vida.
El partido de acabó… “final final no va más”. 3 puntos más en el bolsillo y más cerca a la calificación. Quería devolverme feliz a Bogotá y eso pasó. Solo puedo decir: gracias Millonarios por darme estas alegrías únicas e inolvidables para desahogarme después de una semana agotadora en el trabajo.
Salimos del estadio a buscar algo que refrescara y de paso, celebrar está dulce victoria. Fuimos caminando del estadio hasta la parada de la flota y devolvernos a nuestra casa: Bogotá! ¡mi querida Bogotá! con los 3 puntos, con mis amigos y felices de estar en un estadio fuera de casa para ver a nuestro Millonarios querido.
Este gran viaje y estos 3 puntos no me los quita nadie. ¡Seguí ganando que me vas a enloquecer!

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