Se llego el gran día, una vez más en semifinales como en aquellos viejos tiempos ochenteros; el embajador contra el diablo rojo jugándosela toda en unas finales.

El estadio a full para hacer sentir el rigor visitante al embajador, pero claro, Millonarios no se amilanó y desde el minuto 1 salió a jugar de igual a igual.

Como era de esperarse al inicio el local trato de avasallar a Millos, pero los capitalinos bien parados tácticamente empezaron a hacerse del juego y con rápidos desdoblamientos empezaron a inquietar el arco escarlata. Es bueno reconocer que nuestro arquero Vikonis estuvo en su noche de revancha, la noche más gloriosa desde su llegada a Millos, tuvo cuatro jugadas en las que se jugó el todo por el todo. El diablo intento e intento, pero Millos golpeo primero y como reza el adagio » No hay cuña que más apriete que la del mismo palo» y Ayron no desaprovecho una buena habilitación de Mosquera, definió con sobriedad eludiendo al arquero y entre dos defensas para marcarle a su antiguo equipo y poner el 1-0 a favor. El diablo intento reaccionar, pero encontró un Millos sólido y bien parado que pudo llevar la ventaja hasta el final de la primera mitad.

En la segunda parte la tónica no cambio mucho y Millos espero la propuesta de su adversario que luchaba, pero seguía confundido. En sus momentos de lucidez estaba nuestro guardameta para responder, incluso hasta la jugada del penal donde Borja tiene la oportunidad del desquite pues es el inmenso Vikonis quien se lanza a su lado derecho y detiene el disparo demostrando que esta era su noche.

Sin embargo, el tiro desde los doce pasos tendría su réplica unos minutos después y esta vez el delantero rojo obtiene su revancha pegándole fuerte y arriba y puso el empate. América se emociona y no guarda los recursos suficientes en defensa buscando el segundo. Claro, no contaban con una brillante acción del destacadísimo Huérfano que filtra un balón entre la última línea escarlata y deja mano a mano a Macklister que frente a Bejarano define con frialdad al palo de la mano derecha y pone el segundo azul definiendo el juego y la victoria bogotana.

La vuelta ya está próxima y un estadio capitalino a reventar, completamente azul para acompañar a Millos y ayudarlo a pasar a la final.

El sueño está cerca, no dejemos solo a Millos, ayudemos a construirlo. Apoyemos los 90 minutos incondicionalmente y que la presión la sienta solo el rival.