Home > NOTICIAS > MILLONARIOS HOY > LIGA AGUILA > CAMPEÓN EN RUSSO SE DICE MILLONARIOS

CAMPEÓN EN RUSSO SE DICE MILLONARIOS

Recuerdo esa noche claramente, ese 7 de diciembre, miles de velas azules se prendieron en todo Colombia buscando dejar en el camino a un diablo herido, que no dejaba de asustar, pues el lunes amargo se llevaba viviendo 5 años ya. Ayron y el viejo ‘Maca’, junto a un Mosquera  brillaron y de la mano del ‘Russo’ del banquillo Millonarios pisaba una nueva final.

 

Ahora, la vela no se encendía solo por la semi, sino por el título, ese título que había sido tan esquivo y que había que disputarlo nada más y nada menos que con el vecino, con el que se compartía patio. El siempre duro rojo, ese que se había coronado en frente nuestro de la SuperLiga, aquel rojo que tuvimos que verlo celebrar mientras durante 5 años, mientras nosotros llegábamos con la cara larga todos los lunes a trabajar.

 

Algunos lo celebramos,otros preguntaban a Dios si era conveniente, pues lo último que se quería era ver al vecino ser campeón en nuestra cara; y peor aún, saber que ellos eran los favoritos, y que los dos clásicos se habían llevado.

 

También recuerdo el paso de los días, las noticias salían, los datos históricos se veían y todo mundo hablaba de la “Super final bogotana”, pero lo que sí era claro es que perder no era ninguna opción.

 

Seis días largos pasaron, algunas velas de aquel 7 de Diciembre estaban encendidas y se llegaba la hora 0, el mítico Campín se vestía de gala, una gala azul y blanca, pues Millonarios tenía la primera noche, la ida de la final.

 

38.000 en la 57 con 30, y medio país prendido a un televisor

 

Azules y rojos, rojos y azules, familias pintadas de un solo color o de los dos, algunas de ninguno; pero el morbo de ver ese gran Derby capitalino hizo que los ojos del fútbol en Colombia se trasladaran a la capital.

Balones iban, patadas venían, nadie regalaba nada, pero el Russo del banquillo había construido un equipo de guerreros que defendían una   camiseta y un color, con alma, corazón y vida.

De la cabeza a los pies se quería forjar un nuevo campeón, y, precisamente de cabeza voló un uruguayo más bogotano que cualquiera, para poner ese 1-0 que marcó lo reñido del partido, pero que le daba la ventaja a Millonarios.

 

No sólo se ganaba un clásico, se le ponía medio nombre a la Copa. Pero hubo que esperar hasta el 17, ese bendito 17. Un día rojo, dónde ya no importaba nada, solo la hora del partido.

Cuatro días pasaron, mientras fotos, postales y anécdotas de veían, ídolos de lado y lado animaban a sus bandos, y el rojo llegaba herido, pero vaya que si saben sacar las garras los leones. Pues menos de 20 minutos iban y contra las cuerdas estaba el equipo de soñadores embajadores, y el primer gol no se hizo esperar.

De penal, después de una torpeza en defensa, llegaba el primer gol del rojo y el vecino ponía todo a la par, así finalizaban los primeros 45, pero vaya que el ‘Russo’ del banquillo si sabe reconstruir moral.

Pues para el segundo acto de la última función de fútbol los soñadores salieron como nunca se había visto, el orden era evidente, el fútbol no desteñía, pero el amor era lo que impulsaba al embajador, de pies a cabeza, Millonarios volvía a ser Millonarios.

Precisamente, una vez más, de cabeza el capitán, el que poco a poco dejó de ser un mal necesario en el equipo, para ser el primer ayudante de la obra de aquel ‘Russo’ del banquillo. Por los aires se levantaba no solo él, sino millones de hinchas Millonarios y la clavaban en un rincón de la red. Nada que hacer para Rufay,  el balón estaba dentro y Millonarios nuevamente empezaba a escribir su nombre en la anhelada estrella navideña.

Pero, si algo nos enseñó el azul de la capital, es que sin sufrimiento, no hay nada que valga. Y desde que de la mano de Cadavid se logró la ventaja global, quedaban 35 minutos de aguante, de resistencia, los cuales faltando menos de 10 minutos se volvieron insuficientes.

Morelo, una vez más Morelo, dejaba en el camino a Vikonis y de paso a la ventana azul, balón adentro, partido para el rojo, serie igualada y Bogotá empezaba a oler a penales.

Pero, el tiempo no acababa, Millonarios empujaba, ya sin fuerza física, pero con la fuerza del amor. Los cambios iban y venían, y en una de esas, que minutos antes se había hecho, Maca le daba paso al 17, al zurdo querido, a Henry Rojas, quién entraba sobre los 78 minutos a no tocar la pelota, hasta el minuto 85′, un solo toque, que fue bendito, que fue sublime, que fue el plus que necesitaba el campeón que se estaba construyendo.

Pelotazo largo, Millonarios acechado por el rojo ‘envalentonado’, balón por los aires del Campín, el rojo que devuelve, Jhon ‘yo las corro todas’ Duque que hace la seiña y Henry, el hermoso Henry que sin pensarlo hace caso y desenfunda un zurdazo de primera que atraviesa las piernas de Salazar, se pone en cámara lenta el estadio y el balón que sigue su curso, por encima de la cabeza de Urrego y empieza a abrirse, no mucho; pero sí lo suficiente para escapar de la volada de Zapata en el arco del león.

Se pega al costado izquierdo y lentamente cruza la línea de gol, se mete en el arco Norte del Campín, ese Campín que se enmudeció mientras el resto de la capital se unió en un grito: ¡Gooooooooooooool!

Occidental fue testigo de como todos, desde Rojas en adelante se fundieron en un abrazo mientras que toda la ciudad, y gran parte del país se empezaba a llorar, pero no de miedo o angustia, mucho menos estrés; sino una felicidad completa, pues del cielo caía una estrella pintada de azul y blanco.

Ahora, el ‘Russo’  del banquillo debía construir una muralla, algo impenetrable durante poco más de 8 minutos, y así fue. Vikonis en sus últimos minutos en Millos, teniendo la volada del partido al primer palo, Rivas, Cadavid y De Los Santos, sacaban balones, Roa y Omar que centraban en un estadio enmudecido y a la expectativa.

Duvier Riascos que con la frialdad de un partido de barrio, hacía fintas en mitad de terreno dejando que se fueran los minutos y la triste espera, hasta que Roldán se lleva el pito a la boca y decretaba el final.

5 años y 1 día, exactamente eso demoró en caer la estrella navideña azul y blanca. Pero era una realidad, Campeón en Russo se decía Millonarios…

15 veces campeón, y en la cara del rojo, Millonarios se volvía a poner en lo más alto del país.  EL ‘RUSSO’ DEL BANQUILLO HABÍA CONSTRUIDO UN CAMPEÓN, que del Russo al español, se traducía en MILLONARIOS FC.

Dos años pasaron ya, pero ese, ha sido el mejor diciembre que he tenido en mucho tiempo, y el que me hizo entender y no volver a dudar de que MILLONARIOS, es el equipo de la capital.

Michael Anzola

@Michael_Anzola1